Un Vistazo A La Trombosis Y A Su Prevención

Una trombosis es considerada una emergencia médica y debe ser tratada oportunamente para evitar secuelas graves o fatales.

Los coágulos no son más que masas de sangre en estado “semi-sólido”. En condiciones normales, los coágulos se forman para evitar hemorragias cuando nos cortamos o lesionamos.

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Sin embargo, también pueden formarse cuando la sangre pierde velocidad en su flujo por los vasos sanguíneos. Cuando esto ocurre, puede bloquear el flujo normal de sangre por venas y arterias o incluso viajar a los diferentes órganos (cerebro, corazón, pulmones, intestinos, etc.) y causar complicaciones graves si se trata rápida y oportunamente.

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Algunos de los factores de riesgo para desarrollar trombos son:

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Pasar demasiado tiempo en una posición estacionaria, como estar sentados o acostados (esto disminuye la velocidad de circulación de la sangre, estancamiento y activación de la cascada de coagulación).

Golpes, problemas cardíacos, deshidratación, cáncer, cirugía reciente o antecedentes familiares de trombosis.

Los coágulos tienen el potencial de formarse en cualquier parte del cuerpo, y la sintomatología va a depender del área afectada. Algunos de los síntomas más generales podrían ser: hinchazón de alguno de los miembros inferiores con aumento de la temperatura de éste, dolor en el pecho, sensación de falta de aire, calambres, problemas de visión o habla y sudoración.

Algunos consejos para prevenir coágulos son:

a) Evitar estar sentado durante mucho tiempo (como en un viaje largo o en el lugar de trabajo): ponerse de pie o caminar un rato y si no es posible evitar este hecho, al menos realizar movimientos de las piernas y tobillos para activar la circulación.

b) Si eres mujer, consume habitualmente vitamina E, ya que, según un estudio publicado en la revista Circulation, de la American Heart Asociation, está demostrado que esto disminuye el riesgo de sufrir tromboembolismos en mujeres en un 21%.

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La vitamina E se encuentra en alimentos como los frutos secos (avellanas, almendras, nueces, mani, entre otros), cereales integrales, pescados y el aceite de girasol.

C) Consumir una aspirina diaria también es recomendable. Consultar al médico para obtener más medidas preventivas es una buena opción para lograr reducir los riesgos a lo más mínimo.

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