Despiertate Y Evita las Diabetes

El sueño, ya se sabe y una vida saludable, junto con una buena dieta y la actividad física adecuada son vitales para la salud hoy en día, donde el sedentarismo, comer deprisa y mal y dormir poco y cada día a una hora pueden ser norma.

Una nueva investigación, liderada por el doctor Tomohide Yamada, de la Universidad de Tokio, en Japón, y presentada en la reunión anual de 2015 de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes deja claro que la diabetes tipo 2 tiene mucho que ver con el sueño.

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La somnolencia diurna excesiva aumenta el riesgo de diabetes en un 56 por ciento, mientras que una siesta más larga durante el día de 60 minutos o más elevó el riesgo en un 46 por ciento.

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Datos importantes

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En contraste, una siesta más corta, 60 minutos o menos al día, no aumentó el riesgo de diabetes, sin efecto de la siesta hasta los 40 minutos al día, umbral que una vez traspasado comenzó a elevar el riesgo considerablemente.

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En este nuevo estudio, los autores realizaron un meta-análisis para investigar la asociación entre la somnolencia durante el día y el riesgo de diabetes tipo 2.

Se realizaron búsquedas en MEDLINE (la biblioteca nacional de salud de Estados Unidos), Cochrane Library, y Web of Science sobre artículos publicados hasta noviembre 2014 utilizando las palabras clave somnolencia diurna, siesta y diabetes.

La somnolencia diurna excesiva se define como responder afirmativamente a preguntas como “¿tiene un problema de somnolencia durante el día?”.

Las siestas durante el día se definieron en función a las respuestas afirmativas a cuestiones como “¿se echa una siesta durante el día?” o “¿duerme durante el día?”.

Estudios epidemiológicos han demostrado que la apnea obstructiva del sueño está relacionada de forma independiente a bloqueos de las arterias del corazón (isquemia), derrames cerebrales, eventos cardiovasculares fatales y no fatales y mortalidad por cualquier causa.

Las siestas cortas de menos de 30 minutos son buenas. Varios estudios han demostrado los efectos beneficiosos de echar siestas cortas de menos de 30 minutos de duración, ayudando a aumentar el estado de alerta y las habilidades motoras. Una siesta corta termina antes de la aparición del sueño profundo de ondas lentas.

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Entrar en este sueño profundo y luego no poder completar el ciclo de sueño normal puede dar lugar a un fenómeno conocido como inercia del sueño, en el que una persona se siente aturdida, desorientada e, incluso, con más sueño que antes de dormir la siesta, explican los investigadores.

Así que cuidado con la siesta. Los excesos siguen siendo perniciosos. Para dormir mucho, mejor la noche.

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