Conocer Tus Senos Y Examinarlos Podría Salvarte La Vida

Miles de mujeres aun no reconocen el gravísimo problema al que nos enfrentamos relacionado con el cáncer de mama. Una de las mayores prevenciones para este mal que no solo afecta a las mujeres adultas, sino que en la actualidad cada vez afecta más a las jóvenes, es la auto-exploración mamaria.

El rechazo o la renuencia a hacernos el autoexamen de manera periódica responde a una razón principal: el miedo a lo que podemos encontrar. En este sentido nos resulta muy duro obligarnos a pensar en el cáncer cada mes; esto se debe a que sabemos que todo aquello en lo que centremos nuestra atención tenderá a expandirse.

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Lo primero que debemos saber antes de examinar nuestros pechos es saber cuál es su estado normal y qué tipo de cambios podemos encontrarnos. Un momento ideal para tomar conciencia y hábito es comenzar a examinarnos tras el análisis de un especialista.

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¡Mujer toca tus senos!

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Según el médico te este examinado las mamas, pídele que te diga qué nota al palparte. Repítelo tranquilamente tú misma cuando llegues a casa y apúntalo en un papel. Recuerda frotarte las manos antes para calentarlas y explórate con ternura, cuidado y paciencia.

Los cambios hormonales como aspecto básico cabe destacar que los senos son órganos glandulares altamente sensibles a los cambios hormonales del cuerpo, por lo que pasan por variaciones que se suelen sincronizar con nuestro ciclo.

El sistema genital a su vez, están íntimamente ligados al sistema genital, por lo que la estimulación de los pezones generará cambios en el clítoris, así como el aumento de la secreción de prolactina y oxitocina (hormonas que potencian la vinculación afectiva, el deseo sexual y las contracciones uterinas).

El sistema glandular como parte esencial del complejo sistema glandular está el tejido mamario y su prolongación axilar. Asimismo, los ganglios linfáticos drenan todos estos tejidos. Hay mujeres cuyos senos se palpan más granulados en sí mismos o con las variaciones del ciclo.

Por último están los pezones. Los hay de todos los tamaños, colores y formas; además, es habitual que haya un pezón más grande que el otro. Podemos encontrarnos con mujeres y hombres que tienen tres pezones.

En definitiva, aunque el estado natural y normal de nuestros senos debe ser siempre supervisado por un profesional periódicamente, a nosotras nos corresponde tratar de controlar, mes a mes, que no se produzca ninguna anomalía.

Es una responsabilidad que no podemos eludir, pues de ella depende nuestra vida.

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